Intercambio de cuerpos, años despues.

 

Kouda y Akino eran amigos íntimos desde hacía años, prácticamente desde que eran bebes ya que sus familias se conocieron en la guardería. Hacían todo juntos e incluso tenían planes de ir a la misma universidad. 


Pero un día, todo cambió. Era un caluroso día de verano y los dos estaban jugando a videojuegos en la habitación de Akino ya que había salido el juego de Resident Evil 4. De repente hubo un destello de luz y un fuerte estruendo, provocado porque Kouda pateo la botella de refresco y el liquido se desparramo en la consola, y cuando abrieron los ojos se encontraron en el cuerpo del otro. Conmocionados y confundidos, pasaron las siguientes horas tratando de averiguar cómo volver a cambiar pues aunque replicaron lo mismo que paso no regresaban a sus cuerpos.

Pero a medida que las horas se convertían en días y luego en semanas, quedó claro que el intercambio era permanente. Kouda estaba ahora en el cuerpo de Akino, y Akino en el de Kouda. Les costó adaptarse a sus nuevas vidas y a sus nuevos cuerpos, pero con el tiempo se acostumbraron y aceptaron sus nuevas identidades.

Durante los primeros meses, Kouda se sentía muy mal. Odiaba estar en el cuerpo de Akino, por sus curvas y rasgos femeninos. A medida que transcurría el primer año, Kouda, en el cuerpo de la cheetah, empezó a aceptar los rasgos femeninos de su figura. Comenzó a vestirse con ropa más delgada o corta y disfrutaba de la atención que recibía de los hombres especialmente cuando hacia atletismo. 

Ahora estaba contenta con su nuevo cuerpo y no le importaba lo que pensaran los demás. Takeru empezó a disfrutar cada vez más de su nueva vida. Se esforzaba por mantener ese nuevo cuerpo yendo al campo de entrenamiento o al gimnasio. Le encantaba la sensación de sus pechos rebotando mientras corría y la forma en que se balanceaban sus caderas al caminar. 

Y así pasaron 24 años desde el intercambio de cuerpos. Kouda tuvo que dejar el equipo de atletismo cuando llego a lo ultimo de su adolescencia pues tuvo un aumento considerable en sus activos que le impidieron ser aerodinámica y correr bien. Ahora a sus 38 años era una MILF.

Ahora le encantaba la forma en que su marido la miraba y trataba con deseo y amor. Sí, Kouda se había casado. Veinte años después del intercambio de cuerpos, había conocido a un caballo maravilloso llamado Hiroshi y se habían enamorado. Tuvieron una boda preciosa y, poco después, tuvieron un hijo juntos. Kouda estaba muy feliz con su nueva vida. Le encantaba ser mujer y le encantaba ser esposa y madre. Y sabía que él nunca querría volver a su antiguo cuerpo.

En cuanto a Akino, que acababa de convertirse en hombre, al principio le había costado adaptarse al cuerpo de Kouda. Pero también había llegado a apreciar algunas de las ventajas de ser hombre. Le encantaba cómo se le marcaban los músculos al levantar pesas y la sensación de poder que eso le proporcionaba. También le encantaba cómo las mujeres lo miraban con deseo y admiración, algo que siempre había deseado. Pero Akino nunca se había casado ni había tenido hijos. Había salido con algunas mujeres a lo largo de los años, pero ninguna de ellas le había hecho estar dispuesto a sentar cabeza y dejar de ser un mujeriego. 

A pesar de eso, Akino estaba contento con su nueva vida. Tenía un buen trabajo, buenos amigos, un cuerpo en forma y sano, y se alegraba por el nuevo matrimonio de Kouda. Sabía que tenía que agradecerle todo eso a aquel accidente. 

Al final, los dos amigos habían encontrado la felicidad en sus nuevas vidas. Y sabían que siempre estarían ahí el uno para el otro, pasara lo que pasara.

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