Idea poco practica parte 2
Ya habían pasado dos días completos desde que me encontraba en el cuerpo de la chica que me gusta, cuyo busto es extremadamente generoso. Ahora era el tercer día y, a estas alturas, ya entendía por qué ella quería tomarse un respiro de la atención no deseada, intercambiando su lugar conmigo durante una semana. Aunque sus amigas estaban conmigo, desconociendo el hecho de que yo era un estudiante de curso inferior en el cuerpo de su amiga, eran las miradas de todos los chicos las que me distraían tanto. Tenían una mirada hambrienta, como si fueran lobos y estuvieran presenciando un una jugosa presa que caminaba ante ellos. Y cuando digo «caminar», me refiero a que, con solo caminar, conseguía que me susurraran piropos. Al mismo tiempo, este cuerpo era demasiado lascivo, y yo tampoco era tan inocente pues mi reacción era igual a la de ellos antes de la situación actual, así que no podía culparlos realmente. Por si la evidente admiración de los chicos o la "ligera" envidia de l...