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Una pesada carga

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  «Maldita sea, ¿por qué demonios lo probé...», pensó mientras bajaba la mirada hacia sus pechos, increíblemente enormes y pesados, y luchaba por mantenerse erguido mientras su inmenso peso lo tiraba hacia abajo. Cada movimiento que hacía hacía que su pecho golpeara contra sus rodillas, recordándole que había sido un gran idiota. Le dolía la espalda todo el tiempo, el goteo constante de sus pechos le incomodaba y no encontraba nada que le quedara bien con sus proporciones irreales. Al cabo de unos días, incluso mantenerse de pie era una tortura para él. Se sentía dolorido y cansado de cargar con esos pesos masivos, y la lactancia constante hacía que la gente se girara a mirarlo constantemente; no importaba si lo miraban con asco o con lujuria, él era el centro de todas las miradas allá donde se tambaleaba, así que se quedó en casa para siempre. A menudo lloraba al recordar cómo era su vida antes de meter la pata, pero no importaba, esa era su vida a partir de ahora. Estaba jugando ...

Idea poco practica parte 2

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  Ya habían pasado dos días completos desde que me encontraba en el cuerpo de la chica que me gusta, cuyo busto es extremadamente generoso. Ahora era el tercer día y, a estas alturas, ya entendía por qué ella quería tomarse un respiro de la atención no deseada, intercambiando su lugar conmigo durante una semana. Aunque sus amigas estaban conmigo, desconociendo el hecho de que yo era un estudiante de curso inferior en el cuerpo de su amiga, eran las miradas de todos los chicos las que me distraían tanto. Tenían una mirada hambrienta, como si fueran lobos y estuvieran presenciando un una jugosa presa que caminaba ante ellos. Y cuando digo «caminar», me refiero a que, con solo caminar, conseguía que me susurraran piropos. Al mismo tiempo, este cuerpo era demasiado lascivo, y yo tampoco era tan inocente pues mi reacción era igual a la de ellos antes de la situación actual, así que no podía culparlos realmente. Por si la evidente admiración de los chicos o la "ligera" envidia de l...

Atrapado dentro de ella, parte 3 y final

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  Al despertarse en su propia cama, suponiendo que ella los había llevado a casa, sintió un dolor increíble en la zona pélvica y en el pecho.  «Por Dios, Loona, te has acostado con unos 30 hombres.», refunfuñó, mientras la oía corregirlo con orgullo:  «En realidad, 37...». Sintiéndose con resaca, no sabía si por el alcohol o por el sexo, se preparó el desayuno y se lo comió en el sofá. «Venga... aunque ayer intentaras ignorar lo bien que lo pasamos, SABES que lo disfrutaste». Con la cara enrojecida, se apresuró a negar su afirmación, pero ella no cedió.  «Compartimos un cerebro, idiota, ¡literalmente NO hay forma de ocultarlo!», se rió de él mientras él se sonrojaba aún más. No podía admitirlo ante sí mismo porque ella lo oiría, pero sí, tenía razón. Intentó bloquear el placer que Loona había sentido ayer, pero a medida que avanzaba el día empezó a disfrutar de él cada vez más. «Loona, solo... cállate...». Pensó que por una vez le había hecho caso y terminó de c...

Idea poco práctica parte 1

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  Me gustaba una estudiante de último curso de nuestro instituto. No solo era guapa, sino que también tenía, con diferencia, el pecho más voluminoso de todas las alumnas. No podía evitar mirarla cada vez que pasaba por mi lado o hablaba con sus amigas cerca de mí. Sabía que no era el único, ya que muchos otros chicos también la miraban. En ese sentido, sabía que no tenía ninguna posibilidad con ella, además de que probablemente ella quisiera a alguien de su misma edad o de su misma clase. Bueno, el destino tenía otros planes para mí. Un amigo mío me invitó a casa de su novia. Cuando llegamos allí, resultó que la novia de mi amigo era la hermana menor de la chica que me gustaba. Y así, mientras mi amigo pasaba tiempo con su novia después de que ella se lo exigiera, me quedé solo para pasar el rato con su hermana mayor, la misma persona en la que llevaba tiempo pensando. Estaba nervioso, y era obvio que intentaba evitar mirarla demasiado fijamente. Cualquier cosa que se pusiera resal...

Atrapado dentro de ella, parte 2.

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Atrapado dentro de ella, parte 1.

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  Con un antiguo libro de hechizos entre las manos, sentado en círculo y rodeado de velas y símbolos... Landon comenzó a recitar el conjuro para invocar a un ser (ya fuera un genio o un fantasma) que le otorgara PODER. El libro no era específico, por lo que «poder» podía significar varias cosas, pero Landon estaba tan desesperado por conseguir dinero que convertirse en CEO o ganar la lotería le parecían opciones muy atractivas. Sonriendo al ver que la habitación brillaba con un rojo oscuro, sabiendo que no era mentira, se preparó para encontrarse con el ser que estaba invocando... pero de repente todo en la habitación volvió a la normalidad. Nervioso por haber cagado el hechizo, se levantó para volver a encender las velas consumidas antes de que una voz le GRITARA en los oídos.  «¿QUÉ COÑO HAS HECHO? ¿Por qué me has INVOCADO DENTRO DE TI, IDIOTA?», gritó la voz femenina mientras él miraba frenéticamente a su alrededor, dándose cuenta de que la voz... ¿estaba en su cabeza?...

Un buen amigo siempre lo compensa

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  Wallace era un velociraptor increíblemente irresponsable, pero había una razón por la que Tony y sus amigos seguían incluyéndolo. Verás, Wallace es un mago, así que, por mucho que se le olvidara algo, siempre se los compensaba, a menudo con creces.  Hoy no fue diferente: Steve, un humano, y Graham, un pterosauro, iban a una fiesta en la playa por motivos de trabajo, y Wallace tenía que llevarles alguna bebida de lujo para impresionar a su jefe. Por desgracia, se había olvidado de buscar el hechizo.   «Lo siento mucho, chicos. ¡Debe de estar en mi otro libro!», dijo tras casi una hora de búsqueda. Steve y Graham estaban claramente decepcionados, pero intentaban no demostrarlo. Wallace, siempre dispuesto a complacer a los demás, se le ocurrió otra idea. «No tengo el hechizo del alcohol, pero aún así podemos impresionar a su jefe». Wallace sonrió, hojeando unas cuantas páginas. Luego se volvió hacia Tony, el unico humano de ellos. «¡Aunque voy a necesitar tu ayuda!». ...