Lo que sea por salvarla

 

Aunque sabíamos que no había nadie a parte de nosotros en la playa, estaba seguro que si alguien nos viera a Abigail y a mi besándonos en la playa o teniendo un momento intimo seguro se volvería loco al ver a dos gemelas haciendo cosas lascivas. Sin saber lo tristes que eran nuestras vidas hace un año, donde tras terminar una cena romántica para celebrar nuestro quinto aniversario, le pedí matrimonio a Abigail y me sentí el humano más afortunado del mundo. Sí... lo has leído bien: humano, hombre. Sin embargo, el destino puede ser cruel a veces, y sufrimos un terrible accidente de coche de vuelta a su casa.

Gracias a una extraña coincidencia, mi cuerpo salió ileso, mientras que Abigail, por el contrario, resultó gravemente herida. Aunque logró sobrevivir por su genética draconiana, el tratamiento que recibió fue largo y su recuperación solo fue posible gracias a grandes cantidades de donaciones de sangre; y, por desgracia, el suministro de sangre de dragón se acabo. Abigail no tenia padres ni hermanos, por lo que buscar a otro dragón del mismo tipo de sangre tardaría demasiado.

Sentí como si estuviera viendo morir ante mis ojos al amor de mi vida, y entonces el médico me preguntó si estaba dispuesto a ayudar a Abigail probando un método poco convencional. Le dije que estaba dispuesto incluso a tratar con el mismísimo diablo con tal de salvarla. Así que me propuso una cirugía de ADN. La idea era descabellada, pero se sometí al proceso en donde le extrajeron una pequeña muestra a Abigail mezclada con un frasco de algún fármaco antes de inyectármelo en las venas, y después de eso perdí el conocimiento. Me desperté con la esperanza de tener el mismo tipo de sangre que ella para poder donársela... ¡pero no estaba preparado para convertirme en ella!

Desperté en una cama de hospital olfateando cierta fragancia familiar que tanto me volvía loco de Abigail, pero grande fue mi sorpresa tras recuperar la vista y ver unos pechos tan grandes como los de ella, incluso estaba esa escama peculiar que asemejaba a un lunar en uno de sus pechos. No, solo me parecía a ella sino que era un clon de mi novia.

Aunque me paso por la cabeza disfrutar o explorar mi nuevo genero, salvar a mi novia era la prioridad y gracias a este procedimiento pude donarle sangre a Abigail durante las semanas necesarias hasta que se curó y pudimos volver a nuestra casa. Mi nuevo aspecto nos impactó muchísimo a las dos, pero conseguimos acostumbrarnos... ahora como buenas amigas con derechos. La idea de amar a una persona con tu mismo rostro era para para mi, ni hablar para Abigail. Ella era tan buena al dejarme poner toda su ropa, compartir sus cosméticos y cremas de belleza conmigo, e incluso comprarme accesorios exclusivos (aunque bromeaba diciendo que me los robaría más tarde).

Y ahora mismo estábamos probando si el sexo lésbico era para nosotras.

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