Las necesidades de una milf
En un mundo de furros y humanos, un joven llamado Levi, que estaba pasando el rato con un amigo en la playa, se sentó y se quedó mirando las olas, pensando en su monótona vida sentimental de la universidad de la que acababa de graduarse. Era consciente de que sus gustos tan específicos en cuanto a mujeres (de cualquier especie) se interponían... y solo había una chica que cumplía todos los requisitos... Laverne. Ella era una doberman bastante alta y mayor que él, además de ser una monja de la iglesia a la que él acudía. Sabía que esa MILF era demasiado mayor para él, pero nunca dejaba que su cuerpo, ceñido por una túnica negra, desapareciera de su campo de visión mientras asistía a misa. Dejando de soñar despierto y antes de que se le formara una tienda de campaña en los pantalones, decidió ocuparse más tarde de su molesta mente cachonda y disfrutar del día. Pero entonces, los dioses debieron de haber respondido a sus plegarias porque, de la nada, ¡ahí estaba LAVERNE! ¡A pocos metros ...