Trasero de pollo
—¡Eh, Fritz! ¡Adivina qué! —dijo Chica, sin darle tiempo para responder, antes de girar su cuerpo y estrellar su enorme trasero contra el escritorio—. ¡TRASERO DE POLLO~! No pudo evitar suspirar mientras sujetaba las cosas de su escritorio para evitar que se cayeran por la magnitud del terremoto que ella había provocado, intentó regañarse a sí mismo por haber dejado que su idiota y cachondo amigo lo acompañara ayer, en su primer día de trabajo. Sin embargo, por mucho que QUISIERA arrepentirse de haberlo convertido indirectamente en un pollo antropomórfico con un trasero del tamaño de un sofá puff o pelota de yoga, las payasadas que ella estaba montando definitivamente hacían que su cuerpo lo traicionara. Ese trabajo que tuvo y del que lo despidieron al instante era de guardia de seguridad en Freddy's, un lugar que conocía previamente por la obsesión de su amigo que no paraba de hablar de el por sus personajes. Parecía que todo iba viento en popa, ya que el sueldo y el horario era...