Trasero de pollo
—¡Eh, Fritz! ¡Adivina qué! —dijo Chica, sin darle tiempo para responder, antes de girar su cuerpo y estrellar su enorme trasero contra el escritorio—. ¡TRASERO DE POLLO~!
No pudo evitar suspirar mientras sujetaba las cosas de su escritorio para evitar que se cayeran por la magnitud del terremoto que ella había provocado, intentó regañarse a sí mismo por haber dejado que su idiota y cachondo amigo lo acompañara ayer, en su primer día de trabajo. Sin embargo, por mucho que QUISIERA arrepentirse de haberlo convertido indirectamente en un pollo antropomórfico con un trasero del tamaño de un sofá puff o pelota de yoga, las payasadas que ella estaba montando definitivamente hacían que su cuerpo lo traicionara. Ese trabajo que tuvo y del que lo despidieron al instante era de guardia de seguridad en Freddy's, un lugar que conocía previamente por la obsesión de su amigo que no paraba de hablar de el por sus personajes. Parecía que todo iba viento en popa, ya que el sueldo y el horario eran geniales, pero entonces su amigo decidió causar algunos problemas. Su amigo INSISTIÓ en que lo colara cuando empezara su turno, y solo hizo falta un día entero de quejas, regateos y súplicas para que Fritz cediera, sabiendo que lo estaba arriesgando todo por ser un buen amigo... y para que se callara.
Tal y como pensaba, todo iba bien. Su amigo se había ido a hacer Dios sabe qué y él se había quedado en la oficina, vigilando por si aparecían intrusos, ladrones, animatronicos asesinos poseídos por almas de personas asesinadas por un loco de morado, cosas de ese estilo. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando oyó unos cánticos extraños y vio un destello de luz INTENSO que provenía del fondo del pasillo. Paralizado por el miedo, sin saber qué hacer, estaba a punto de ir a ver qué había pasado cuando los ruidosos pasos de alguien, o algo, comenzaron a acercarse cada vez más.
«¡JAJA! ¡FRITZ, MIRA! ¡HA FUNCIONADO!», dijo una voz femenina y chillona desde la oscuridad del pasillo, cambiando al instante su actitud. Mirando confundido, Fritz vio cómo una forma amarilla emergía de la oscuridad, revelando a... «¿C-Chica?».
Aparte de la sorprendente visión de uno de los robots moviéndose cuando debería estar apagada y de que ella supiera su nombre, fue su aspecto lo que le llamó la atención. No solo ya no era de plástico y metal, sino que era orgánica. Todo su cuerpo parecía plumoso y suave, y su rostro era básicamente tan expresivo como el de un humano, casi caricaturesco incluso. Pero lo más evidente era lo voluptuosa que era, principalmente por el... ¿trasero anormalmente gigantesco que tenía?
«¿J-Jess? ¿Eres... tú?», preguntó Fritz mientras ella se daba la vuelta y se inclinaba ligeramente, mirándolo fijamente mientras se presentaba con descaro.
«¡Por supuesto que soy yo! ¡Esta es la razón por la que quería venir! Hay muchas cosas que no entenderías, pero quería ser Chica! Obviamente con algunas MEJORAS, por supuesto~», dijo mientras balanceaba su trasero aviar, haciéndolo sonrojar mientras se reía a carcajadas.
Al mirar la hora y ver que aún le quedaban tres horas, Fritz resopló y volvió a sentarse, con la esperanza de que ella regresara a la normalidad antes de que se marcharan. Por desgracia, su amigo decidió que quería quedarse con Chica un rato más "permanentemente", lo que, por supuesto, significó que Fritz fuera despedido INMEDIATAMENTE y multado por la desaparición del animatrónico. Ella intentó animarlo de muchas maneras a lo largo del día, pero Fritz lo rechazó todo, a pesar de que sus ofertas parecían bastante tentadoras.
«¡Ay, no te preocupes, amigo! ¡Solo dale un apretón a mi trasero y te sentirás mucho mejor!», dijo ella mientras saltaba arriba y abajo sobre su escritorio, haciéndole temer que lo rompiera. Él juraba que, a esas alturas, ella prácticamente se lo estaba PIDIENDO, y solo había pasado un día. Y aunque no lo admitiría, esa estúpida broma del trasero de pollo, que ella le dijera que usara su cuerpo como una pelota antiestrés y sus... ...sus ideas «pornográficas» sobre cómo ganar dinero para pagar la multa hacían que le resultara cada vez más difícil controlarse a su lado.
Al salir de su habitación por un momento, Chica sabía que si quería coger, él necesitaría un pequeño empujón. Así que cuando Fritz volvió a entrar y la vio a cuatro patas sobre el escritorio, sacudiendo su trasero de pollo sin importarle que los objetos se cayeran del escritorio, quedó prácticamente derrotado en ese mismo instante.
«¿Necesitas una indirecta más para follarme? ¡¿Por qué iba a convertirme en esto sino iba a compartirlo?!»
Y sin decir nada más, Fritz se bajó los pantalones y se preparo para liberar algo de estrés al llenar a esta pajarita.
Quizás valdría la pena probar algunas de sus ideas, tenia una buena cámara... obviamente solo era para ganar dinero, no es que fuera un furro.
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