Mide tus palabras

Haruto Tanaka se sentó en el banco del vestuario vacío, con el teléfono en la mano y la foto de Aiko Suzuki ampliada en la pantalla. 
 


La había tomado esa misma tarde, cuando ella estaba molestando a uno de los profesores masulinos. Sonrió con desprecio, ampliando la imagen hasta que los pechos enormes casi llenaban toda la pantalla.

—Mira nada más a esta zorra —murmuró, con la voz baja y cargada de burla—. Siempre enseñando todo, pavoneándose como si fuera la dueña del instituto. Apuesto a que se abre de piernas por cualquiera que le diga algo bonito. Puta barata.

Mientras hablaba, su cabello empezó a aclararse sin que él lo notara. El morado oscuro se desvaneció hacia un rubio platino con reflejos rosados en las puntas, acortándose hasta quedar justo por encima de los hombros, con ese estilo desordenado y voluminoso que Aiko llevaba siempre. Siguió hablando, sin interrumpirse.

—Seguro que le encanta que la miren, que le digan lo puta que es. Por eso se pone esas faldas tan cortas, para que todos vean su mercancía

Su rostro se suavizó: la mandíbula cuadrada se redondeó, los labios se hicieron más carnosos y pintados de un rosa brillante, los ojos amarillos se alargaron ligeramente con un toque de delineador que aparecía de la nada. Sus hombros se estrecharon, la musculatura que tanto presumía en el equipo de básquet se disolvió en curvas suaves. La camisa del uniforme empezó a apretar en el pecho; dos protuberancias crecían rápidamente, empujando la tela hasta que los botones superiores saltaron con un chasquido seco.

—Zorra descarada… siempre con esa sonrisa de superioridad —siguió diciendo, aunque su voz ya no sonaba tan grave. Se había vuelto más aguda, más melódica, con un tono juguetón que no reconocía—. Seguro que le gusta que le digan cosas sucias, que le digan lo puta que es mientras la agarran de las tetas.

Sus caderas se ensancharon con un crujido, rompiendo las costuras laterales de los pantalones del uniforme. Los muslos se engrosaron, suaves y firmes, mientras el trasero se redondeaba y levantaba, forzando la tela a rasgarse por completo en la parte trasera. La entrepierna cambió por completo: lo que había sido su miembro se invirtió en una vulva sensible y húmeda, y los testículos se reubicaron internamente. Haruto —o lo que quedaba de él— no registró nada de eso; solo sintió un calor extraño subiendo por su cuerpo, pero lo atribuyó a la rabia que le provocaba la foto.

—Puta… zorra… —repitió, pero las palabras empezaron a sonar menos insultantes y más como una constatación—. Que bien se ve... 

Sus manos se afinaron, las uñas crecieron y se pintaron de rosa chillón, una de ellas mordida en el borde. Un collar negro con un corazón dorado apareció alrededor de su cuello, junto con pendientes grandes en forma de cruz y un brazalete rojo en la muñeca. La chaqueta gris se tiñó de rosa intenso, acortándose y abriéndose en el frente para dejar ver el top negro que ahora cubría —apenas— sus pechos masivos. Los pantalones se fundieron en una falda plisada corta con detalles dorados y negros, y debajo, la tanga de leopardo rosa se ajustó perfectamente a su nueva anatomía.

Aiko Suzuki parpadeó un par de veces, mirando la pantalla de su teléfono. ¿Se había quedado dormida mientras se preparaba para tomar fotos?
 

 
OMG, que descuidada habia sido. Necesitaba apurarse en tomar esa foto para mandársela al profesor de química, el señor Nakamura. Rapidamente se tomo la selfie y la envio con un mensaje: “Si no subes mi nota, se podria saber que te gusta ver a tus alumnas”. Sonrió con picardía, lamiéndose los labios.

—Pobre viejo… espero que le sirva minimo para las pajas —se dijo a sí misma, riendo bajito mientras guardaba el teléfono en el bolsillo de la chaqueta—. A ver cuánto aguanta antes de cambiarme el 5 por un 10.

Se levantó del banco con un movimiento fluido, ajustándose la falda que apenas le cubría el culo, y salió .del vestuario contoneándose, lista para seguir con su día como si nada hubiera pasado.

Comentarios

  1. Que bueno que volviste siempre me gustaron las historias que sueles subir o traducir, aún tienes acceso a las anteriores que llegaste a subir? Porque tengo algunas guardadas por si quieres resubirlas aquí :)

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    1. Agradezco el gesto y la ayuda, la verdad desconozco si conservo en su totalidad de las viejas historias. Más que nada porque no recuerdo hasta donde exporte mi contenido de copia de seguridad. Añ

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